Dentro de las muchas fechas que se dan con respecto a la aparición de la humanidad, la cifra más celebrada ronda los seis mil años. Sin embargo, a partir de ahí, el desarrollo y avance humano parece haber tomado un camino demasiado largo, considerando que durante los últimos ciento veinte años, el desarrollo de la tecnología empezó a hacer que avancemos a pasos agigantados, volviendo nuestra vida en una constante aceleración, la cual no forma parte de nuestra genética, porque no se ha tomado el tiempo necesario para que nos adaptemos a esta vorágine.

“La vida se vive más a prisa”, es un pensamiento casi indebatible.

Los espacios se acortan y queremos llegar más rápido a ese punto el cual nos proponemos, pero la sociedad también nos empuja a ello. Parece que el sistema en que vivimos orquesta de manera contundente y efectiva la velocidad con que se pretende dar a la vida. Y nos está costando. Nos está costando más caro de lo que imaginamos, porque no sólo empiezan a aparecer padecimientos y enfermedades nuevas; sino también, nos hace obrar de forma cada vez más impulsiva, sin poder proyectar claramente cuáles son los objetivos que deseamos alcanzar. Existe una idea del objetivo, pero no es del todo concluyente, porque avanzamos tan rápido que realmente no tenemos idea de hacia dónde vamos, ni cómo vamos.

Simplemente tenemos que seguir avanzando, no importa cómo, debemos seguir adelante.

No me es claro si alguien está viendo que esta aceleración no nos está permitiendo aprovechar del todo los avances obtenidos los últimos ciento veinte años, ni qué beneficios podemos tomar de ello, porque la tendencia es seguir avanzando. Hacia dónde? Quizás sea la verdadera oportunidad del marketing para realmente cambiar una cultura y no sólo se vea bonita en un caso que re jura generar “verdadero” impacto. Quizás sea oportuno
dar una PAUSA y observar con ojos contemplativos todo lo que hemos avanzado y ver de qué manera le damos el verdadero espacio para interiorizarlo, adaptarlo y aprovecharlo.
Hacerlo beneficioso.

El querer estar más adelante del resto no nos está permitiendo observar qué estamos haciendo bien ni qué estamos haciendo mal. Démonos una PAUSA, asimilimos y ejecutemos mejor.

Jean Paul Dubois, Director Creativo, en Atomikal

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